2 respuestas [Último envío]
adlfm
Usuario desconectado. Visto por última vez hace 4 años 36 semanas. Desconectado
Unido: 15.08.2012

Hablando del monte y de los fuegos con la gente mayor, comentan:
Aquí no había venido nunca nadie para ayudar en el campo ni en los montes. Nos las arreglábamos nosotros, porque tampoco había medios para bomberos ni nada, que entonces para los montes es posible que ni hubiese. Eso sí, cuando sonaban las campanas de la iglesia a ¡FUEGO!, que es el tañido pero muy rápido; todos los disponibles del pueblo y de los alrededores faltaba tiempo de dejar lo que se estaba haciendo para ir ayudar con hachas, azadas, palas, caballerías con aguaderas, en fin lo que había. Y así un poco alejados del fuego y aprovechando algún claro del terreno se apagaban. Porque era parte de nuestra vida, una consideración que ahora es difícil apreciar.
Y el monte ha cambiado tanto que ni parecido porque estaba limpio, pero limpio…y en estos años hay muchas zonas a las que ya no se puede pasar ni a buscar hongos.
Pero antes era muy diferente porque se quemaba mucha leña, claro está que en los pueblos era lo único que había para guisar y calentarse; por eso en las puertas de todas las casas, o en la era, siempre había un montón de leña para la lumbre que estaba encendida desde la mañana a la noche; y por los inviernos, aparte de la chimenea, había que encender y poner las estufas, en cada casa una o dos. Había casas con calefacción de leña “glorias” con el humo caliente por tuberías debajo del suelo. El horno del pueblo encendido casi permanentemente para que no perdiese calor también consumía mucha yesca de debajo de los pinos. Y se hacían cortas de madera, clareando el monte donde más se espesaba y que daba ingresos al pueblo. A nadie se le ocurría cortar por cortar nada porque sabían perfectamente que suponía parte del sustento. Bueno, a nadie no porque teníamos guardas, ya que siempre ha habido amantes de lo ajeno que trajinaban con la madera.
Había mucha gente por el monte que vivía en mayor o menor medida de él, la corta, pela y arrastre de madera, los resineros y remasadores, agricultores, ganaderos y pastores, apicultores con la miel, cazadores, recolección de gamones y espliego para perfumes, que se pagaba muy bien, es decir lo que había y era útil. Solo pensar que piña que caía un pino venia al pueblo para encender da idea de cómo estaba.
Hoy no hay nada de todo esto, y por contra si hay muchos intereses, mandatarios y grupos protectores no se sabe de qué, cuando los ves que no han pisado una escarcha en su vida, porque si con los desastres que están pasando por toda España no ven que lo están haciendo todo al revés, mal y sin ninguna prevención, es porque están ciegos o no les interesa.

Otra cosa muy importante es que había mucho ganado la mayoría de ovejas y cabras que se alimentaban de hierba y monte bajo, pero también había caballos, mulas, burros y vacas para la labranza. De hecho cada mañana, aparte de los rebaños, todos los animales de caballería que no se iban a utilizar se soltaban en “dula” para que comiesen todo el día fuera de la cuadra; y estos animales al comer también del monte mas alto, entre unos y otros lo tenían barrido. Hasta el punto que en temporadas que escaseaba la hierba los pastores también tenían que ir podando ramas para que el ganado comiese las hojas; y por supuesto las támbaras hechas un haz se llevaban para la lumbre. Y eso era limpiar y podar, no cortar, porque así salían brotes verdes para la siguiente temporada. Ahora ya no queda nada de caballeriza ni pastoreo.

Se araban y sembraban todos los vallejos, rochas, bancales y los trozos que había libre de monte, aun estando en laderas, para aprovechar todo el terreno y sacar lo que se podía de grano para el pan y paja para los animales. Y estando así el terreno, los vallejos con laboreo hacían como de cortafuegos que impedían que pasase de un lado al otro; y normalmente en estas zonas abiertas era donde en la mayoría de los casos se cortaban los fuegos.
En los años 60 el Estado hizo la repoblación forestal masiva plantando pinos en todo el término, y como de muchos pedazos no había papeles de hijuelas ni escrituras, no hubo lugar ni a desapropiaciones, con lo que gran parte de lo que se labraba quedó repoblado con pinos; y de manera tajante quedó prohibida la entrada del ganado. Hubo pastores que tuvieron que vender reses para pagar las multas cuando se les escapaban a lo repoblado.
Se habló entonces que se harían unas calles cortafuegos por los limites de los municipios para que sirviese a los dos vecinos, pero jamás se llevó a cabo.
Actualmente solo se labra la vega y lo llano; y como se puede ver el resto se ha cerrado totalmente de monte. Y así pasa ahora que cuando se prende no hay manera de apagarlo por muchos bomberos, helicópteros, aviones, ni todo el Ejército que se ponga, y llega, como siempre, hasta donde haya un claro.

De la caza, ni que decir que había siempre de todo y mucha. Perdices que se revolaban por todos lados y se las veía correr apeonando delante del ganado, bandos de palomas en los pinos, conejos en casi todos los cerrillos y majanos, y liebres. Tal vez se cazaba mas que ahora, porque había mas gente y prácticamente en todas las casas había escopeta; incluso los pastores solo con la honda y garrota de vez en cuando caía algo para el puchero, y de extranjis se ponían alares alrededor de las matas y hurón para sacar los conejos. Había hasta profesión de “el zorrero” que con la venta de las pieles que cazaba y lo que le daban los ganaderos de estos pueblos, pues vivía. Aunque se cazase siempre había, y desde hace tiempo, habiendo mas comida que nunca, sea por todo lo que se echa ahora a los campos o por lo que sea, el caso es que no quedan casi ni pájaros.

Según está ahora la vida es imposible pensar que se vuelva a lo anterior, y, mejor que no volvamos.
Lo que si sería muy importante y factible que volviese es la ganadería aunque fuese con apoyo o subvenciones, porque hay todo el pasto que se quiera y porque solo con los animales sueltos y un pastor se encargarían de hacer prácticamente la mitad de la labor de limpieza del monte y además produciendo carnes y leche.
Y si ahora un tractor o dos hacen lo que todos los pares de mulas que había y les sobra tiempo, se podían utilizar estos medios para el monte. Con alguna cuadrilla permanente de personal cortando, podando y desbrozando y con una maquinilla de esas orugas que se mete y sube y baja por cualquier pendiente para sacar la madera, ramas y maleza hasta el carril o cargadero es posible que se pudiese mantener limpio. Contando que la madera que antes se quemaba ahora se podría utilizar para fabricación de papel, cartón, aglomerado, biomasa o combustible, o lo que sea, de manera que en parte se rentabilizase los gastos, tal vez no saliese tan caro; y mucho menos con un solo incendio que se evitase.

Solamente con poder atajar los fuegos en su inicio sin que llegue a afectar mucho al no propagarse tan rápido. Y, minimizando los desastres en extensión, repercusión económica y lamentablemente también con vidas humanas del resto; solamente en opinión, sin ningún dato de valoración ni nada ya estaría bien invertido en el presente y legado para las siguientes generaciones.

Un saludo

PD. Disculpas por la extensión. Pero con el respeto que siempre merecen los mayores, y por lo menos para mí por su sabia opinión, no he podido por menos que transcribirlo.

 

Opciones de visualización de comentarios

Seleccione la forma que prefiera para mostrar los comentarios y haga clic en «Guardar las opciones» para activar los cambios.
terremoto (no verificado)

Es lo mas acertado que he leido nunca.
Un saludo.Alfonso.

 
adlfm
Usuario desconectado. Visto por última vez hace 4 años 36 semanas. Desconectado
Unido: 15.08.2012

Gracias TERREMOTO y por ellos. Solo confío que lo único que no acierten es en las predicciones. Porque con todos los que llevamos y a raíz de este ultimo en Valencia, el tema es “Que se han empeñado, y entre unos y otros, en unos años dejan esto casi desierto”.
Un fuerte saludo.

 

58,00 €

El legado del lobo
(Más Libros)

70,00 €

129,95 €

89,95 €

28,00 €