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DeXinla
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Unido: 14.02.2011

Os dejo aquí un artículo que salió hace unos meses en el periódico el País, muy crítico con el Rey y, sobre todo, con la CAZA, titulado "La real gana de matar".

""La aciaga afición por las armas de fuego y por la caza ha perseguido a don Juan Carlos de Borbón durante toda su vida, causándole problemas a él mismo, a su familia y al país entero al que representa como Rey.

Ya en 1956 se produjo una tragedia cuando don Juan Carlos mató accidentalmente a su hermano don Alfonso de un disparo con un revólver de calibre 22. Ambos estudiaban el bachillerato en España, bajo la tutela de Franco, pero por vacaciones regresaban a la residencia familiar de Estoril, donde vivían sus padres. Al joven don Juan Carlos ya entonces le gustaba tontear con las armas de fuego. El 29 de marzo, jugando con su hermano don Alfonso, don Juan Carlos le disparó un tiro en la cara, causándole la muerte. Por muy jugando que sea, debe de ser una experiencia traumática terrible, que apartaría para siempre a cualquiera que la haya tenido del contacto con las armas de fuego. Sin embargo, el efecto esperable no se produjo y la tendencia fatal a accionar el gatillo sigue causando problemas al Rey y a la monarquía, cincuenta y seis años después.

Las armas de fuego siempre acaban disparándose; no sirven para nada, excepto para herir y matar. Hace unos días el nieto mayor del Rey, Felipe Froilán, de 13 años, estaba ejercitándose ilegalmente con una escopeta de cañón doble de calibre 36, en compañía de su padre, cuando se disparó accidentalmente en su propio pie, por lo que tuvo que ser trasladado a la clínica y operado. Los peligros de estas armas se multiplican en las cacerías. En 2007, un biznieto de Franco mató a un compañero cazando corzos en un coto. En su saña matarife, los cazadores frecuentemente disparan contra cuanto se mueve y matan a paseantes inocentes, como ocurrió en Girona en enero pasado cuando un cazador torpe y excitado mató a un joven de 24 años, confundiéndolo con un jabalí. Luis Bobé, un concejal de CiU, murió en otro accidente de caza en 2011. Cada año se producen en España más de mil heridos y decenas de muertos por disparos equivocados de los cazadores.

Don Juan Carlos ha cazado repetidamente en África todo tipo de animales que nadie debería cazar, desde leopardos y búfalos hasta elefantes
El rey Juan Carlos es un cazador empedernido, que dedica mucho tiempo, dinero y energías a la caza mayor. La última noticia al respecto llegó por el accidente que sufrió el 13 de abril durante una expedición cinegética para matar elefantes en Botsuana, en la que se fracturó la cadera derecha en tres fragmentos. Tuvo que ser trasladado en un vuelo especial de ocho horas a Madrid, donde fue inmediatamente operado y recibió una nueva cadera artificial.

La noticia recorrió rápidamente las redacciones y las redes sociales, subrayándose varios de sus aspectos bochornosos. La caza de elefantes está en principio prohibida en África desde 2010, aunque algunos Gobiernos la siguen permitiendo a cazadores ricos y compulsivos decididos a pagar grandes sumas de dinero por el placer de matar a un animal protegido. Todos estos gastos de cacería mayor, permisos, vuelos especiales y médico acompañante los paga el contribuyente español. Muchos se han sorprendido de que en una época de crisis y de enorme déficit y paro los escasos recursos públicos se dediquen a estas cosas. El Gobierno, que ha recortado un 25% el presupuesto de investigación, se ha limitado a un simbólico recorte del 2% en la asignación presupuestaria de la Casa Real. De todos modos, el Gobierno no sabe lo que hace, pues ni siquiera se había enterado del viaje africano del monarca. Parece que prefiere no enterarse. En el proyecto de ley de transparencia de los gastos públicos se empieza por declarar que esta ley no se aplicará a la Casa Real. Si hay que pedir transparencia al Estado, habría que empezar por arriba, por el Rey, y no por los secretarios de Ayuntamiento.

Desgraciadamente, no es esta la primera vez que las cacerías de don Juan Carlos exigen cuantiosos pagos a empresas como Abies Hunting y Rann Safaris, que ofrecen cacerías de animales normalmente protegidos a cazadores adinerados y sin escrúpulos. Todo el mundo ha visto la fotografía de don Juan Carlos y el cazador blanco Rann que lo acompaña junto al cadáver, apoyado en un árbol, del elefante que acaban de acribillar y que presenta una estampa incomparablemente más noble y hermosa que ellos. Don Juan Carlos ha cazado repetidamente en África todo tipo de animales que nadie debería cazar, desde leopardos y búfalos hasta elefantes.

La pasión matarife del Rey no se limita al continente africano. En 2004, por ejemplo, pagó 7.000 euros para matar en Polonia uno de los últimos bisontes vivos que quedan en Europa. En octubre de ese mismo año, la agencia Abies Hunting le organizó un viaje privado para matar osos en los Cárpatos. El Rey se hospedó en el antiguo chalé del dictador Ceausescu, y se dio el gustazo de abatir a tiros a cinco osos y otros animales protegidos. El escándalo estalló en la prensa rumana y rápidamente fue difundido a través de Internet. Apenas tres meses después, en enero de 2005, la prensa austriaca dio a conocer una nueva cacería de don Juan Carlos, llegado expresamente en avión privado a Graz con la correspondiente comitiva de guardaespaldas. En 2006 estalló el escándalo de la caza en Rusia de Mitrofán, un pobre oso del zoo local emborrachado con miel y vodka y puesto delante de don Juan Carlos para que lo disparase. La noticia de que el rey de España había ido hasta Rusia en avión especial a matar a un oso drogado enseguida dio la vuelta al mundo.

Aunque la caza tenía sentido durante el Paleolítico, lo perdió por completo tras la revolución del Neolítico, que tuvo lugar hace unos diez mil años. A partir de entonces, ya no se caza en defensa propia ni para comer, sino por aburrimiento, mala leche y exceso de testosterona. Los reyes de antaño, que habían empezado sobresaliendo en la guerra, se aburrían soberanamente en los insulsos periodos de paz y, como no sabían leer (ni había cine, televisión o Internet), entretenían sus ocios cazando los animales que sus servidores les ponían delante, al estilo Mitrofán. Hoy en día, la caza es anacrónica en todos los casos; además, es completamente inmoral cuando las víctimas son animales magníficos y escasos, como los que están en situación de protección o peligro de extinción.

Aunque la caza tenía sentido durante el Paleolítico, lo perdió por completo tras la revolución del Neolítico
Un artículo que publiqué en este diario hace seis años (El dedo que acciona el gatillo), acaba diciendo que "sería un buen momento para aconsejar al monarca que aparte el dedo del gatillo de una vez por todas". Desgraciadamente, o nadie le dio el buen consejo o él decidió no seguirlo. Así como en cuestiones políticas el Rey ha tenido la prudencia de dejarse aconsejar por otros, en cuestiones como la caza ha preferido actuar al dictado de sus hormonas, por lo que ha seguido generando noticias que en nada contribuyen a su prestigio, ni al de la monarquía, ni al de su país.

La Casa Real replica que el Rey mata elefantes porque le da su real gana y que no tiene que dar explicaciones a nadie sobre sus cacerías, pues forman parte de su vida privada, en la que nadie tiene derecho a inmiscuirse. Eso es una obvia falacia. En primer lugar, las cacerías de don Juan Carlos de Borbón, lejos de ser actos íntimos que se realizan en un espacio privado, involucran a diversos países y continentes, vuelos especiales, comitivas oficiales e incluso ausencias públicas inexplicables. En segundo lugar, todos esos gastos extravagantes se sufragan con cargo a los impuestos que paga una población agobiada por la crisis. Además, a muchísimos españoles esas cacerías de elefantes en África o de osos en Rumanía les producen repugnancia estética e indignación moral. La época en que la real gana bastaría para justificarlas ha pasado ya."".

A mí personalmente casi me hace vomitar, pero lo peor es el intentar mezclar "política" con lo que significa realmente la actividad cinegética lo cual denota como mínimo una absoluta falta de conocimiento sobre el tema y, consecuentemente, afán de "protagonismo".

DeXinla.

 

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robejara
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Unido: 01.02.2010

cazadorgulloso
Madre mia,y este individuo habla al final de "absoluta falta de conocimiento sobre el tema".Claro que cualquiera le discute,sabiendo como sabe lo que hacian los reyes del medievo,que digo,el hombre del neolitico.Gracias a este personaje ahora se que cuando mi padre,abuelo,bisabuelo....cazaban para comer(segun decian)hace unas decadas,realmente lo que pasaba es que eran unos sadicos aburridos y con mala leche.
Lo que es lamentable es que esta opinion esta muy generalizada,a pesar de que por muy buena dialectica que se utilice la realidad es que refleja una ignorancia escandalosa sobre lo que se habla.
Estoy (y creo que como yo todo aquel que se considere cazador) mas que harto de que cuando se habla del rey,de politicos (corruptos o no),grandes empresarios(corruptos o no),ect. se utilice la coletilla de cazador para,o bien poner la nota negativa a quien no la tiene en otros ambitos,o bien para que sea la gota que colma el vaso."Fulanito de tal es ladron,corrupto,evasor,etc......y cazador".
Yo,y como yo todos los compañeros cazadores que conozco (y son muchos,muchisimos) no entramos ni de lejos dentro de ese" ambito social",pero quien lee articulos como estos no dudan en hacer propia una "superioridad moral superior" con la que nos atribuyen esos adjetivos entre otros (crueles,sadicos,psicopatas,asesinos faltos de escrupulos,etc.)Me han llegado ha decir que" si encuentro placer sexual con mi ansia sanguinaria".Y luego nos llaman enfermos.
Lo que no entiendo es que estos y otros comentarios que tanto daño nos hacen no se vean contestados por ejemplo por la federacion,que tiene los datos oficiales para echar por tierra y solicitar disculpas publicas por lo referido a la " caza ilegal de especies protegidas",los datos referidos a los accidentes de caza (me encantaria saber de donde ha sacado esas cifras el autor del articulo),y a tantos y tantos datos inventados o no contrastados que se vierten continuamente.
He visto en algun programa de television rectificar posteriormente por difundir datos equivocados (rectificaciones de poca importancia,pero rectificaciones),y todavia estoy por ver la primera despues de las barbaridades que se dicen de la caza.Los cazadores no somos delicuentes,y teniendo una representacion como tenemos en la federacion,lo menos que cabe esperar es que representen y defiendan tambien nuestra imagen en los medios publicos,sabiendo que nuestros detractores los usan tanto.

 
DeXinla
Usuario desconectado. Visto por última vez hace 1 semana 4 días. Desconectado
Unido: 14.02.2011

Así estamos compañero Robejara, por ejemplo la semana pasada salió un artículo en un periodicucho de esos digitales que informaba de un estudio científico realizado sobre el pene de los cazadores, donde se afirmaba que la mayoría la teníamos "pequeña", por no sé que cuestíones. (El artículo es este: http://www.elreferente.es/actualidad/cientificos-vinculan-la-aficion-a-la-caza-con-tener-el-pene-pequeno-1674 ).
Coincido plenamente contigo que lo menos que podría hacer la Federación era contestar a estos escritos -o, mejor dicho, difamaciones-, (aunque lo idóneo sería denunciar estas calumnias -cada vez más grotescas y numerosas- ante el juzgado correspondiente, porque si no no se donde iremos parar...).
En fin,
DeXinla.

 
juan carlos QR
Usuario desconectado. Visto por última vez hace 1 año 29 semanas. Desconectado
Unido: 21.10.2012

A la federacion no le interesa meterse en estos barros, esta mas ocupada en pensar como nos la mete con sus super cartuchos de no se que material